México se ha consolidado como uno de los líderes en arbitraje empresarial en América Latina. Este mecanismo ofrece especialización, flexibilidad y agilidad, permitiendo resolver conflictos en un promedio de 18 meses. Incluir cláusulas de arbitraje desde el inicio de los contratos ayuda a prevenir riesgos, brinda certeza jurídica y garantiza la continuidad de los negocios.