
¿Morirías a todo por Jesús y su causa? - Andrés Corson
Feb 19, 2026
42:47
¿Estás viviendo para lo eterno… o solo para lo urgente?
Jesús hizo una pregunta que sigue incomodando el corazón humano: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?” Vivimos preocupados por el futuro, la estabilidad, la educación de los hijos, la seguridad, el éxito… pero ¿cuánto de eso está realmente alineado con el Reino de Dios?
Morir por Jesús no siempre significa morir físicamente. Significa morir al ego, a los planes personales, a la comodidad, a la lógica humana que muchas veces compite con la obediencia. Significa rendir incluso lo más amado —familia, sueños, estabilidad— sobre el altar, confiando en que los caminos de Dios son más altos que los nuestros.
La causa de Jesús sigue siendo la misma: salvar a los perdidos, reconciliar a las personas con Dios, hacer discípulos, vivir el Reino aquí en la tierra y destruir las obras de las tinieblas. Pero esa causa exige algo: una fe que no negocia, una obediencia que no depende de la opinión de otros y un corazón dispuesto a decir “heme aquí” sin condiciones.
No todo consejo viene de Dios. No toda decisión “por los hijos” es guiada por el cielo. No toda oportunidad es un llamado. La pregunta no es qué es más cómodo, sino qué es más eterno.
