El realismo político se ha consolidado como una teoría estructural e importante para comprender las relaciones entre Estados. Esta condición le ha generado múltiples críticas, para algunos es anticuada, no refleja las relaciones del siglo XXI, no reconoce ni la existencia ni la importancia de otros actores diferentes al Estado. Para otros, por el contrario, por si simpleza tiene un gran valor explicativo.
Este episodio explora la amplitud y profundidad del realismo político en el siglo XXI, así como su capacidad explicativa.