
A Fondo Con María Jimena Duzán Acosador, lo estamos viendo, no nos va a romper
En medio de una sacudida que deja al descubierto las grietas de una sociedad que durante años normalizó el abuso, Colombia empieza a enfrentar de frente una verdad incómoda: el acoso sexual no es un malentendido, es un delito atravesado por el poder. Las salidas de Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego de Caracol Televisión no son hechos aislados, sino el resultado de denuncias que durante años fueron ignoradas o minimizadas. Sus respuestas, marcadas por la negación y la falta de autocrítica, reflejan una cultura que aún se resiste a entender la gravedad del acoso. A esto se suma el caso de Hollman Morris en RTVC, que evidencia cómo el poder también puede usarse para silenciar a las denunciantes. Sin embargo, algo cambió: la presión colectiva de mujeres de distintas generaciones ha empezado a romper el pacto de silencio, obligando a instituciones y medios a reaccionar. Lo que está en juego no es solo la caída de figuras públicas, sino un cambio cultural profundo que apenas comienza y que enfrenta resistencias desde todos los frentes, pero que ya dejó claro que las mujeres no están dispuestas a callar más.
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