Meditación predicada durante el retiro de una convivencia de formación de jóvenes supernumerarias del Opus Dei. Tomando pie del evangelio del martes de la XXII semana del Tiempo Ordinario, meditamos sobre la oración, que debe buscar complacer a Dios, no a nosotros mismos, lo cual siempre libera y apacigua, porque Dios acoge bien nuestros pobres esfuerzos.