El Gobierno
ha tomado el control de la cúpula de Telefónica. Lo ha hecho Sánchez en apenas un par de días. Ha destituido a un presidente y ha colocado a otro, por supuesto mucho más afín. Un
golpe de mano en una de las empresas españolas más emblemáticas, multinacional, todo un transatlántico de las telecomunicaciones… Como el papel del Gobierno ha sido crucial, me pregunto
qué intereses hay detrás de este movimiento. Lo analizamos con
Carlos Segovia, corresponsal económico de
EL MUNDO
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