Ignacio Peyró reflexiona sobre la histórica precariedad económica de los escritores, contrastando la bohemia con la necesidad material, ilustrada por figuras como Balzac o Salgari. Se destaca el premio de un millón de euros de Aena a Samantha Schweblin como una inyección económica valorada por el gremio, a pesar de las dudas sobre la idoneidad de una empresa pública para este fin.