Hoy les traigo un estudio que me fascina… porque nos da permiso de hacer algo que, seamos honestos, todos disfrutamos un poquito: molestar a nuestros amigos. Sí, así como lo oyen. Investigadores descubrieron que esas pequeñas bromas, ese 'echar carrilla', en realidad fortalecen los lazos, genera conexión y hasta libera endorfinas.
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