Entre las notificaciones, las obligaciones, las distracciones, las órdenes y el estrés, ¿cuándo tenemos tiempo para pensar? Esa ha sido la pregunta que Bob le ha hecho hoy a los oyentes. Que tuvieran respuestas ya en sí mismo es buena noticia. Bob también comparte su idea de hacer un museo de ropa usada que conserve las marcas de nuestras ansiedades: esos bolsillos rasgados con los blisters de los ansiolíticos... Menuda memoria de un tiempo.