Primera meditación del retiro mensual del mes de noviembre. El Señor cuenta la parábola de las minas. Todos reciben una mina y el mandato de negociar hasta la vuelta del rey. Todos nosotros hemos recibido una mina de oro: nuestra existencia y nuestra capacidad de amar a los demás. Y Dios quiere meternos en su negocio. Ese es el sentido de nuestra vida: amar a Dios y a los demás. Esa es nuestra común vocación: al amor. Amabilidad, empatía y lealtad.