Segunda meditación del retiro de septiembre, predicada ante el Santísimo expuesto. El Señor nos llama a una vida de amistad con Él, pero hemos de corresponder, poner de nuestra parte. Para ello necesitamos la fortaleza, que nos lleva a ser constantes y superar las dificultades. La antítesis de la fortaleza es la queja. Aprender a surfear es aprender la fortaleza.